Japón: el país de la limpieza extrema... pero con caca en el suero.

Cuando te dicen que Japón es el país de la extrema higiene... cada vez cuesta más creerles.

Resulta que una exenfermera fue arrestada porque, según la policía, inyectó excremento humano en el suero intravenoso de un paciente de 75 años.

Sí...

Leíste bien.

Caca. En el suero. De un hospital.

No en un baño.

No en una broma de mal gusto.

En un hospital.

De acuerdo con la investigación, el adulto mayor estaba estable, podía conversar con normalidad y, horas después, comenzó a deteriorarse hasta morir por una septicemia que le provocó una falla multiorgánica.

Cuando el personal revisó el equipo, encontró una sustancia café dentro del tubo del suero.

Los análisis apuntaron a que, con altísima probabilidad, era excremento humano.

La principal sospechosa era la jefa de enfermeras del turno nocturno.

Las cámaras de seguridad y la investigación terminaron señalándola.

Ella, por supuesto, niega haber mezclado excremento en el suero.

Y el hospital emitió un comunicado calificando el caso como imperdonable, tanto para un profesional de la salud como para cualquier ser humano.

Por más avanzado que sea un país, ninguna sociedad está vacunada contra la maldad. La tecnología evoluciona; la naturaleza humana, no siempre.

Fuente: Asahi Shimbun
Japón: el país de la limpieza extrema... pero con caca en el suero. Cuando te dicen que Japón es el país de la extrema higiene... cada vez cuesta más creerles. Resulta que una exenfermera fue arrestada porque, según la policía, inyectó excremento humano en el suero intravenoso de un paciente de 75 años. Sí... Leíste bien. Caca. En el suero. De un hospital. No en un baño. No en una broma de mal gusto. En un hospital. De acuerdo con la investigación, el adulto mayor estaba estable, podía conversar con normalidad y, horas después, comenzó a deteriorarse hasta morir por una septicemia que le provocó una falla multiorgánica. Cuando el personal revisó el equipo, encontró una sustancia café dentro del tubo del suero. Los análisis apuntaron a que, con altísima probabilidad, era excremento humano. La principal sospechosa era la jefa de enfermeras del turno nocturno. Las cámaras de seguridad y la investigación terminaron señalándola. Ella, por supuesto, niega haber mezclado excremento en el suero. Y el hospital emitió un comunicado calificando el caso como imperdonable, tanto para un profesional de la salud como para cualquier ser humano. Por más avanzado que sea un país, ninguna sociedad está vacunada contra la maldad. La tecnología evoluciona; la naturaleza humana, no siempre. Fuente: Asahi Shimbun
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